Waqrapukara, la joya escondida

Waqrapukara, la joya escondida

Waqrapukara es un complejo arqueológico preinca, y posteriormente inca, ubicado a 4300 m.s.n.m., en coordenadas: -14.019879, -71.693850, su nombre viene de los vocablos quechua waqra que significa cuerno y pukara que significa fortaleza, lo que quiere decir es que el centro arqueológico es una “fortaleza en forma de cuerno”. Se encuentra ubicado en el distrito de Acos, provincia de Acomayo, en la región Cusco; sin embargo, queda la pregunta, ¿Qué es Waqrapukara?, o, mejor dicho, ¿Qué fue Waqrapukara en su época? Waqrapukara fue una fortaleza inca; sin embargo, inició como una ciudadela preinca que se llamó “Llaqta Pukara”, y era la residencia del líder de la nación Qanchi; no obstante, también fue utilizado como observatorio astronómico y santuario para la máxima deidad “Tecsi Pachakamaq Wiracocha.

Vista de Waqrapukara desde la entrada

Se encuentra en la cima de una escarpada montaña, cuya ladera llega al encuentro del cañón del rio Apurímac. Toda la zona hasta llegar al grupo arqueológico está dibujada por una impresionante geografía de bosques de rocas y pajonales erosionados por los miles de años del levantamiento de las placas tectónicas. La zona sería una estepa si no fuera por la laguna y los ojos de agua (lagunas minúsculas) que acompañan al viajero durante su camino hasta Wasqrapukara.

La radiación es bastante fuerte debido a la altitud en que se encuentra la zona y la baja presión atmosférica, que hacen que el sol queme con fuerza la piel del viajero, y a la vez, que en ausencia de este se pueda convertir en unos poco minutos en una tierra helada; por lo que será fundamental para el viajero estar preparado. Es una tierra que requiere fuerza al momento de andar, con subidas y bajadas constantes como es ya típico en las cumbres de los andes. La vegetación es bastante escasa; de hecho, en la mayor parte del camino se puede ver solo ichu (pasto, forraje o paja que crece en zonas realmente difíciles, muchos lo conocen como paja brava o paja de los andes); solo en las partes mas bajas, ya en proximidades de Waqrapukara se puede observar mayor vegetación, flores y plantas, así como fauna silvestre, principalmente aves, insectos y reptiles muy pequeños.

El paisaje de Waqrapukara es sobrecogedor y hermoso; solo la vista periférica humana le puede hacer justicia a dicho espectáculo, ya que las fotos en cuadros pequeños no muestran la verdadera majestad de la zona entera. Un palacio o fortaleza, flanqueado por altos muros de rocas con abismos que en su época debieron servir como una dura defensa para evitar invasiones de grupos humanos; y que solamente pudo haber sido roto por el, aún más duro, ataque de los incas. Desde entonces se convirtió en fortaleza inca y adoratorio para la deidad principal, un omnipresente formador del universo.

Waqrapukara es una de las joyas escondidas de este sempiterno legado heredado por los incas, una majestuosa fortaleza enclavada en altas montañas como Machupicchu o Choquequirao que desde sus cumbres observan el paisaje sobrecogiendo al visitante y maravillando a todos por aquella fabulosa civilización que construía siempre en las cimas mas escarpadas, como si de seres mitológicos, mitad humanos y mitad aves, se tratase. No hay camino fácil a Waqrapukara, hay que caminar muchas horas, pero valen la pena; nos recuerda aquella frase “caminante no hay camino, se hace camino al andar”; así que caminante toma tu mochila y tus equipos, sal a explorar y visita Waqrapukara, te garantizo que no te arrepentirás.

Posted on: Marzo 26, 2019Erick Guiomar

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